domingo, 12 de noviembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE IV)

El hombre de negro había perdido el rastro del mosquetero unos 20 kilómetros antes de llegar a Paris, se encontraba en un bosque frondoso, en mitad de la nada, por el cual era difícil saber que camino elegir pues apenas se dibujaba en el suelo.

Al ver que oscurecía, decidió acampar allí, pues de día se vería mejor y quizás su cerebro recordará algo de donde estaba.

A unos metros de donde se encontraba descansando oyó el ruido de una carreta y se puso en guardia tras unas malezas. El carromato lo conducía un hombre mayor e iba en dirección contraria al camino que hasta ahora había recorrido nuestro protagonista. Las ruedas le habían despertado pero su instinto le decía que allí había alguien más…

De repente el bosque cobro vida, pues empezó a moverse saliendo de sus entrañas otra tropa real como la que anteriormente quiso matarle, pero esta vez no era él el objetivo, sino el viejo de la carreta. Le tiraron al suelo y uno de ellos, que parecía el jefe, alzo la voz.

- Tiradle al suelo, destruid en pedacitos la carreta y no dejéis nada dentro de ella, quiero que cuando le encuentren parezca que ha sido un robo, si hace falta llenad esto de rosas ja ja ja.

El pobre hombre solo atinaba a decir con voz temerosa…

- Dejadme marchar, ya sabéis quien soy, vuestro rey me ha mandado partir…

Uno de los espadachines levanto la espada para hacerle callar para siempre, pero cosas del destino pues el que "cayó" fue él, al suelo, muerto, atravesado por una daga…

Scarface hizo de nuevo su aparición y como de fichas de dominó se tratasen los allí presentes se fueron desplomando sin vida, no se preocupaban tan siquiera de defenderse, sino de estar atentos para poder escapar, esta vez nadie corrió esa suerte…Rosas rojas fueron parte de su requiem...

Una mirada de ojos claros se acercaba al anciano: ¿está usted bien?

- Esa voz… esos ojos, no puede ser, yo te vi morir, fue en un mano a mano en el palacio, tu adversario te desfiguro la cara, y te atravesó, te atravesó muchas veces…

La memoria de nuestro protagonista reconocía a quien hablaba, pero no lo ubicaba, ni sabia de donde, ni como, ni cuando. Tampoco entendía como podía conocer a un hombre que estaba tan lejos de donde el despertó, ni a que se refería al pronunciar aquella frase.

- ¿Quién eres?

- Mejor dicho, pregunta quien fui… Fui el consejero del rey Luis XVI hasta hace un día, me acaba de desterrar, alegando que estoy senil y que ya no le hago falta a su lado, aunque de verdad pienso que su mujer está tramando algo y que no era de su agrado que yo  no...(mientras hablaba miraba de reojo los cadaveres de la tropa real) no me enterara... Cogí mis cosas y me marché rumbo a mi ciudad natal, lejos de aquí, donde quiero acabar mis últimos días…

-  Y…. ¿yo quien soy?

- Tu amigo eres un no muerto, una persona sin pasado ni futuro, que solo vive por y para el presente. Eres alguien único, la persona capaz de sobrevivir a toda esta hecatombe... Si el rey o su mujer saben de ti te matarán, pues eres el principal aliado del pueblo, su gran enemigo. La gente quiere que Francia sea una república, quieren que su rey muera por haber dejado sin fondos a la nación, y para ello necesitan a alguien que los lideré, alguien que conozca el palacio y que haya salido con vida de allí. Tú eres esa persona, un revolucionario que no recuerda su pasado, y por ello no tienes cargas de conciencia, aunque amigo, cuando vayas a palacio comprenderás quien eres y que fuiste…

(Continuara...)

1 comentario:

Oriana dijo...

Me has liado mazo con el último párrafo... ñeee!!!
 
Besets, ^^.

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