sábado, 11 de noviembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE II)

Pasados unos meses en la ciudad de Burdeos, un mítico espadachín es encontrado salvajemente muerto con dos tremendos puñales clavados en su estomago. Nadie cree que tras una vida llena de vítores y hazañas un héroe del pueblo mereciera morir de esa forma. Hay indicios de lucha, pero se cree que el pobre hombre no le duro dos asaltos al atacante. Incrédula, la gente comienza a tener miedo, ¿quien habrá podido acabar con la vida de un hombre que tantas veces sólo se habrá enfrentado a tropas enteras saliendo indemne? Sólo hay una pista, una rosa roja sobre su mutilado cuerpo.

El asaltante se llevo consigo su mítico caballo negro, dinero y el orgullo de toda su vida.

El rey Luís XVI desde palacio, al enterarse del altercado manda a una tropa de su sequito real para que encuentren al delincuente y acaben con el.

Tras un mes de búsqueda, los mosqueteros encuentran a bastantes millas de Burdeos y en dirección Paris al equino pastando en un valle. Los quince mosqueteros desenvainan sus espadas, pues el individuo debe andar cerca. Forman un círculo dándose la espalda los unos a los otros y empiezan a caminar cada uno en una dirección…

De repente uno de los guardias ve una sombra correr entre unos arbustos, cuando se da la vuelta para avisar a sus compañeros del peligro se da cuenta de que 4 de ellos ya han caído ensartados en puñales, cada uno de ellos yace en el suelo con una rosa en su pecho. Aturdido, corre en dirección opuesta buscando a más compañeros, uno más colgado de un árbol, a otro se le separa la cabeza del cuerpo mientras le mira… El miedo se apodera de él, otro mas clavado en una estaca... Sigue corriendo, pero esta vez no busca a sus compañeros, busca salvar la vida de una muerte segura. A su paso mas cadáveres, lo cual le hace correr con mas rapidez. Algo vuela a sus espaldas, el objeto le alcanza y le produce una herida superficial en su oreja izquierda… el objeto cae delante de sus narices. ¿Una rosa? ¿Me ha herido una espina del tallo de una rosa roja? Dandose la vuelta lentamente, advierte presencia a sus espaldas, se trata de un tipo alto y atlético, forrado de vestimenta negra, al que solo se le ven los ojos, claros y agresivos… El pobre mosquetero desenvaina y la espada le rasga un pañuelo negro que le cubre la cara, se aprecia una horrible cicatriz mal curada.

De un solo giro, el atacante le desarma con las manos desnudas, le agarra del cuello… parece su fin. Está enfurecido, le ha levantado con una sola mano adherida a su garganta y ciego de ira, aprieta… Pero recapacita y le suelta…¡Vete de aquí, largo, fuera de mi vista!.

El soldado no vacila, recoge su caballo y corre todo lo que puede, no vaya a ser que cambie de idea, seguidamente coge rumbo a Paris, su rey debe ser informado…

1 comentario:

Oriana dijo...

¿No hay continuará? Supongo que se te ha pasado, jeje. Se ve interesante, (garrul. Pero... ¿es tuya? Es lo que no me ha quedado claro, ^^\'.
 
Buenu! Me voy a hacerme la cenita.
 
Besets ^^.

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