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miércoles, 20 de diciembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE VIII Y FINAL

Las pistas le llevaron a aquel castillo, escondido entre arbustos vio a multitud de arqueros con sus ballestas preparadas, y gente con trabucos por si fallaban...

Todo el mundo estaba pendiente de la orden de uno de los tres vigías que hacían guardia en las almenas, al más mínimo movimiento, fuego a discreción.

Scarface bajo del caballo debidamente escondido tras la maleza, y  de debajo de su montura sacó un manto negro. Cuidadosamente desplegó aquel trozo de tela dejando a la vista un arsenal de puñales.

Al girar la vista un guardia vio movimiento entre los arbustos y se dispuso a dar la orden de disparo, por desgracia, cuando alcanzo a abrir su boca, su garganta estaba atravesada por uno de aquellos puñales.

De una de sus piernas desenfundó una pequeña ballesta, y de la otra un cinturón de flechas diminutas con puntas de veneno y se dispuso a disparar. Más de 30 personas cayeron muertas, sin saber ni tan siquiera que alguien había disparado y menos de donde. Los individuos yacían en el suelo aleatoriamente, pero curiosamente ese desorden, estaba planeado para abrir un pequeño franco a la derecha por el cual poder después entrar. La guardia estaba asustada, quedaban menos de 20 hombres vivos defendiendo las almenas y cuanto mas pasaran los segundos más posibilidades tenían que se aumentara ese número. Scarface soltó a su caballo y le dio orden de galopar, ante tanto ruido de relinchos y troteo, empezó el fuego sin saber exactamente a que disparaban. En ese momento de despiste aprovecho para escalar por una de las almenas y deshacerse del vigía que apenas puso resistencia… el resto ya es historia… nunca tantos hombres pidieron piedad a uno solo por no morir, pero aquel individuo no tenia piedad con nadie que defendiera al rey.

Se fue introduciendo dentro de palacio, no sin llevarse a unos cuantos por delante, hasta que llego a los aposentos del rey, e ahí donde le esperaba aquel hombre de mirada amenazante que tantas veces había recordado, poseía una espada larga y afilada que le apuntaba al cuello. Mientras el se defendía con dos puñales. Tras una encarnizada lucha en un pequeño descuido Scarface bajo la guardia y enseño a la punta de la espada su corazón, el cual fue atravesado. Justo en ese momento uno de sus puñales, como por instinto, desfiguró la cara de su oponente creándole una cicatriz idéntica a la suya. Se desvaneció y murió con esa espada clavada en su corazón, no sin antes mirar a los ojos a su oponente, el cual al mirarle comprendió que defendía una causa injustificada.

Él, solo él, se enfrentó a toda la tropa que quedaba sufriendo múltiples heridas y medio desmayado consiguió capturar a sus majestades dejándoles a merced del pueblo.

Se acerco al cuerpo de su oponente y pronuncio un perdóname…, al que siguió un desmayo, su mujer le recogió y se lo llevo lejos de allí, pues mucha gente relacionada con el rey exigía venganza.

Al cabo de unos días despertó en un bosque cerca de Burdeos, no recordaba nada, una mujer a la que solo recordaba físicamente le estaba cuidando dándole de comer y adornándolo con rosas rojas, miles de heridas acusaban su cuerpo pero una, la de su rostro, era la que más le dolía. ¿Quién era él? ¿qué hacía allí?...



Nota del autor: Esta historia surgió hace siete años en la universidad, es una pequeña apología a la reencarnación y como lograrla a traves de la lucha de unos ideales. He cambiado algunos hechos y la he extendido con el fin de darle más cuerpo. Su final como ven es abierto, bien puede llevarte al principio, bien puede ser la continuación de una saga...

sábado, 18 de noviembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE VII)

¿Os acordáis de esto?:


“Era una noche lúgubre, con una luna llena que enriquecía un paraje tétrico para la vista de cualquier ser humano. Entre tanta oscuridad se podían adivinar unos ojos color azul cielo, de mirada reptil, que parecían amenazar a todo aquel que se acercara a ellos…Así sigue una historia que situamos a final del siglo XVIII, en París con todo el escándalo que allí sucede. Un hombre de ojos claros, mirada desafiante y vestimenta oscura, cabalga a lomos de un corcel negro hacia ningún lugar concreto a media noche.”


 En ese momento estamos, Scarface  al galope esta persiguiendo al hombre que le humilló y al que aún no ha podido vencer. Le saca varias leguas de ventaja, pero va a tanta velocidad que va dejando surcos de herradura en el sueloa los que nuestro protagonista no deja de seguir. En sus ojos solo se puede leer venganza y en su corazón la pregunta dónde estará tan bella dama, ambos sentidos se responden con un ideal, el fin está próximo.


El mosquetero había llegado a un castillo real, tenía órdenes directas que si seguía vivo tras la batalla, debería ir a proteger al rey y no dejar la vida en una causa perdida. Su orgullo no le permitía dejar atrás a sus compañeros mientras estos morían a manos de espadas rebeldes, pero su rey le había obligado a ello.


- Señor…


- Has vuelto, eso significan malas noticias, mi reino está en peligro. ¿Vienes sólo?


- Si mi señor, creo que perdí a la persona que me perseguía.


- ¿Y por qué no le mataste?


- Es que no conseguí ni tan siquiera herirle…


- ¿Entonces era él?


- Si.


- Que no se entere mi mujer o nos matará a ambos. Soldados, doblad las guardias, un poderoso enemigo se acerca…


El mosquetero, se fue hacia los aposentos a acicalarse un poco e inmediatamente ir a hacer guardia, el final estaba cerca, el vendría, y para bien o para mal todo acabaría en esa misma noche. En su habitación se encontraba una hermosa joven, ella le quería pero a su vez le tenía un intenso miedo, era la mujer de un asesino. Aunque trabajara para el rey no dejaba de matar a la gente por encargo, y la siguiente victima no debía morir…


Todo se remonta al pasado, un pasado turbulento donde dos bebés llegaron a palacio y fueron criados como príncipes. Las malas lenguas decían que eran hijos bastardos del rey y que la única forma de entrar a palacio era dejarlos en la puerta como niños abandonados. Esto jamás se supo con certeza, pues obviamente Maria Antonieta, su mujer, era la que llevaba los pantalones en casa y el rey como tal era una figura decorativa. Cabe destacar que Maria Antonieta podía haber incluido una norma para ser mosquetero y era pasar por su habitación cuando el rey no estuviera, pero de ahí a que su mari”d”oneta , le pusiera los cuernos era otro cantar.


Fueron tratados con todos los derechos reales por parte de Luís, como contrapunto la reina no dejo de amargarles la existencia nunca. Se convirtieron en expertos luchadores y mosqueteros,los mejores del reino, hasta que uno de ellos se escapó, no quería seguir allí. El otro se indignó tanto, que salió de palacio para matarle pues era una deshonra para el rey, el mismo rey que les crió como a sus propios hijos. Sólo volvió uno de ellos, al otro se le dió por muerto. Como eran dos gotas de agua nunca se supo con certeza quien había muerto y quien había regresado. Solo se sabe que al día siguiente de su llegada a palacio, la mujer de uno de ellos se marchó de palacio y tardo tiempo en venir siendo recogida con enfado por el que seguía vivo…

miércoles, 15 de noviembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE VI)

Y llego el tan deseado 14 de Julio de 1789, él no sabía todavía que hacia allí, pero su pasado y futuro parecían relacionados con esa Bastilla.

La Bastilla era una fortaleza estatal muy querida por el rey que antiguamente había sido usada como prisión. El alzarse con el control de dicho edificio establecía un punto de inflexión en el poder. Si se apoderaban de ella, el rey se sentiría inferior ante el pueblo y tomaría conciencia de la situación económica que había provocado, con ella caería el poder tiránico de la monarquía.

Obviamente la dificultad era de grado mayor, sin embargo el pueblo guardaba un as en la manga, muchas tropas reales estaban a favor del pueblo y se aliaron en dicha toma.

A Scarface no le hacia mucha gracia luchar en el mismo bando que la gente con petos de cruces, pero debería seguir el juego si realmente quería saber cosas de su vida…

A primeras horas de la mañana la batalla comenzó, cruel y sangrienta, nadie dijo que iba a ser fácil, tras unas cuantas pérdidas humanas consiguieron derruir una de las puertas, y con ello entrar en la fortaleza. Mientras una fila de soldados cargaba sus mosquetones, un hombre vestido de negro, montado en un caballo del mismo color, galopaba desenvainando dos espadas de tamaño colosal. Al cabo de unos segundos no se oyeron disparos, pero si caer mas de 15 cabezas casi al unísono.

De repente, una flecha salida de la nada, atravesó el hombro de nuestro protagonista, su mirada siguió la dirección de donde había venido, al llegar al final del trayecto vio a un hombre con una ballesta y unos ojos claros… Esos ojos que le miraban…, ese individuo…”eres ridículo”, si era él... Bajo del caballo y se fue haciendo paso a base de sumar cadáveres en el camino. Todos mosqueteros, aunque en realidad él no sabia ni quería distinguir cuales eran de su bando y cuales no, le parecían todos iguales...

El individuo llevaba el mismo peto que distinguía a las tropas del rey, pero en otro color, él no era un esquirol como la gente que estaba atacando la fortaleza, se mantenía fiel a su majestad y por él dejaría la vida.

- Tú, eres tu…. ¿ dónde esta la mujer?

- Veo que estas en forma, ser patético. El donde este ella no es de tu incumbencia, y si lo fuera da igual, no veras el amanecer de mañana…

Las espadas empezaron a cruzarse y parecía que la sangrienta batalla de su alrededor no iba con ellos, tenían cuentas pendientes. El mosquetero subió a uno de los torreones y un Scarface sediento de sangre le siguió. Llevaban horas demostrando sus artes de guerra y ninguno de los dos había conseguido hacer un arañazo al contrario. Se conocían todos los golpes y triquiñuelas del otro, eran como dos gotas de sangre entrelazadas luchando por llegar al corazón.

Tan cansados estaban que se tomaron un respiro antes de finalizar… Medio tambaleándose de agotamiento el mosquetero alcanzo a decir : “ a veces para ganar la guerra se debe perder alguna batalla, hoy has vencido..” . Acto seguido se tiró a un río que bordeaba la fortaleza, con una espectacular caída de bastantes metros.

- No, hoy acabaremos con esto, hoy sabré quien soy y dónde está esa mujer.

Sin pensarlo se lanzó en picado como vió hacerlo a su adversario momentos antes…

La batalla acabó dos días después con el derrumbe de la fortaleza, y como pronosticaron, el día fue recordado para siempre en la historia francesa…

continuara...

martes, 14 de noviembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE V)

El encuentro con aquel anciano no hizo más que despertar en él dudas, al tiempo que ya no reparó en descansar y marchó hacia Paris por el camino que este le había indicado.

Tras pasar casi toda la noche hablando, llegó a la ciudad de día y no dudó en adentrarse en un poblado limítrofe sin miedo a que le reconocieran…. Y así fue…

¡Oh dios, es él! -mascullaba la gente-

Scarface miraba de reojo montado desde caballo, una de sus manos recogía las riendas, la otra sujetaba la espada enfundada. Con el pulgar desencajo la empuñadura de la funda y dejo ver unos pocos milímetros del filo de la misma.

- Te estábamos esperando hace tiempo amigo, tú liderarás nuestro ataque. Baja del caballo y ven a tomar un trago del vino francés.

Haciendo caso a la voz bajo, sin volver a envainar la espada, y se mostro atento a los movimientos de la gente de su alrededor. En ese momento se dio cuenta de dos cosas, que aquello no era Paris, y que el viejo le había engañado para llevarle ante esa gente.

- Veo que me conocéis, pero decidme de que, yo no os recuerdo, ni tan siquiera me recuerdo a mi mismo.

El hombre, que parecía ser el líder de aquel poblado respondió:

- Mi nombre es lo de menos, es más importante el nombre de Francia, la cual esta en bancarrota a causa del rey. No te he conocido personalmente hasta hoy, pero sabia desde que nací que en esta batalla lucharíamos juntos. ¿Y tú? Tú eres el elegido para guiarnos a la batalla, fuiste soldado de la corte real y conoces el sitio hacia donde nos dirigimos,  nos guiaras hacia la victoria…

- Perdonadme, pero ¿a donde queréis que os lleve?.

- Hacia una prisión conocida como “La Bastilla”, mañana será un día que pasará a la historia…

domingo, 12 de noviembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE IV)

El hombre de negro había perdido el rastro del mosquetero unos 20 kilómetros antes de llegar a Paris, se encontraba en un bosque frondoso, en mitad de la nada, por el cual era difícil saber que camino elegir pues apenas se dibujaba en el suelo.

Al ver que oscurecía, decidió acampar allí, pues de día se vería mejor y quizás su cerebro recordará algo de donde estaba.

A unos metros de donde se encontraba descansando oyó el ruido de una carreta y se puso en guardia tras unas malezas. El carromato lo conducía un hombre mayor e iba en dirección contraria al camino que hasta ahora había recorrido nuestro protagonista. Las ruedas le habían despertado pero su instinto le decía que allí había alguien más…

De repente el bosque cobro vida, pues empezó a moverse saliendo de sus entrañas otra tropa real como la que anteriormente quiso matarle, pero esta vez no era él el objetivo, sino el viejo de la carreta. Le tiraron al suelo y uno de ellos, que parecía el jefe, alzo la voz.

- Tiradle al suelo, destruid en pedacitos la carreta y no dejéis nada dentro de ella, quiero que cuando le encuentren parezca que ha sido un robo, si hace falta llenad esto de rosas ja ja ja.

El pobre hombre solo atinaba a decir con voz temerosa…

- Dejadme marchar, ya sabéis quien soy, vuestro rey me ha mandado partir…

Uno de los espadachines levanto la espada para hacerle callar para siempre, pero cosas del destino pues el que "cayó" fue él, al suelo, muerto, atravesado por una daga…

Scarface hizo de nuevo su aparición y como de fichas de dominó se tratasen los allí presentes se fueron desplomando sin vida, no se preocupaban tan siquiera de defenderse, sino de estar atentos para poder escapar, esta vez nadie corrió esa suerte…Rosas rojas fueron parte de su requiem...

Una mirada de ojos claros se acercaba al anciano: ¿está usted bien?

- Esa voz… esos ojos, no puede ser, yo te vi morir, fue en un mano a mano en el palacio, tu adversario te desfiguro la cara, y te atravesó, te atravesó muchas veces…

La memoria de nuestro protagonista reconocía a quien hablaba, pero no lo ubicaba, ni sabia de donde, ni como, ni cuando. Tampoco entendía como podía conocer a un hombre que estaba tan lejos de donde el despertó, ni a que se refería al pronunciar aquella frase.

- ¿Quién eres?

- Mejor dicho, pregunta quien fui… Fui el consejero del rey Luis XVI hasta hace un día, me acaba de desterrar, alegando que estoy senil y que ya no le hago falta a su lado, aunque de verdad pienso que su mujer está tramando algo y que no era de su agrado que yo  no...(mientras hablaba miraba de reojo los cadaveres de la tropa real) no me enterara... Cogí mis cosas y me marché rumbo a mi ciudad natal, lejos de aquí, donde quiero acabar mis últimos días…

-  Y…. ¿yo quien soy?

- Tu amigo eres un no muerto, una persona sin pasado ni futuro, que solo vive por y para el presente. Eres alguien único, la persona capaz de sobrevivir a toda esta hecatombe... Si el rey o su mujer saben de ti te matarán, pues eres el principal aliado del pueblo, su gran enemigo. La gente quiere que Francia sea una república, quieren que su rey muera por haber dejado sin fondos a la nación, y para ello necesitan a alguien que los lideré, alguien que conozca el palacio y que haya salido con vida de allí. Tú eres esa persona, un revolucionario que no recuerda su pasado, y por ello no tienes cargas de conciencia, aunque amigo, cuando vayas a palacio comprenderás quien eres y que fuiste…

(Continuara...)

sábado, 11 de noviembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE III)

¿Qué decís? ¿Que un solo hombre ha acabado con una tropa de mi guardia real? – apostilló el rey- ¿De que clase de ineptos me rodeo? Miles de personas quieren matarme y mira que seguridad tengo. Doblad las guardias y ofreced más dinero por el individuo en cuestión, la cosa con el pueblo esta tensa para que se subleven.

Scarface avanzaba hacia Paris sin saber porqué, solo por impulsos y por algunas imágenes grabadas en su cerebro que le hacían recordar parajes conocidos. Buscaba una mujer y la mirada de un hombre que todavía no había encontrado.

Hacia quince días que había matado a un espadachín grosero, que se burló de él por pedirle comida. El tipo en cuestión, muy señorial, se presentó como familiar del rey, como un héroe para el pueblo y sus pintas elegantes y su caballo negro atestiguaban no ser un cualquiera.

- Muy bien, te voy a dar una oportunidad, toma un cuchillo e intenta herirme, si lo consigues, te daré comida.

- No señor, quiero comida sin que nadie salga dañado.

- Normal, tu has recibido muchos golpes en esta vida, eso te hace ser tan pringado, solo hay que ver esa cara, en cambio yo, mírame… No me duras un asalto, no mereces la comida que puedes recibir de mi, voy a matarte pues ensucias mi bella Francia.

El combate no duró dos minutos, fue despertar a una pantera hambrienta de su letargo, al morir, Scarface recogió una rosa roja, se la puso en el pecho y le dijo: La muerte es algo penoso, mas si la consigues cuando no la necesitas, la persona al morir pierde toda su belleza y por ello  te dejare un bello recuerdo…

Se quedo con todos los enseres y comida, y partió a caballo siguiendo el camino que llevaba su instinto. Diez días después, quince atracadores, amigos del espadachín, pues llevaban sus mismas ropas le atacaron con el fin de robarle, y decidió mandarles al otro mundo, dejando vivo a uno para hacerles entender a los demás que allí estaba el, y que no era fácil acabar con su vida.

Siguió el rastro del mosquetero vivo, pues esas ropas eran similares a las que llevaba el hombre de mirada desafiante que había raptado a su cuidadora. El lugar hacia donde fuera aquel hombre tan deprisa, debería ser su próximo destino.



(to be continued... perdon Ori (si, es mia) ;P)

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE II)

Pasados unos meses en la ciudad de Burdeos, un mítico espadachín es encontrado salvajemente muerto con dos tremendos puñales clavados en su estomago. Nadie cree que tras una vida llena de vítores y hazañas un héroe del pueblo mereciera morir de esa forma. Hay indicios de lucha, pero se cree que el pobre hombre no le duro dos asaltos al atacante. Incrédula, la gente comienza a tener miedo, ¿quien habrá podido acabar con la vida de un hombre que tantas veces sólo se habrá enfrentado a tropas enteras saliendo indemne? Sólo hay una pista, una rosa roja sobre su mutilado cuerpo.

El asaltante se llevo consigo su mítico caballo negro, dinero y el orgullo de toda su vida.

El rey Luís XVI desde palacio, al enterarse del altercado manda a una tropa de su sequito real para que encuentren al delincuente y acaben con el.

Tras un mes de búsqueda, los mosqueteros encuentran a bastantes millas de Burdeos y en dirección Paris al equino pastando en un valle. Los quince mosqueteros desenvainan sus espadas, pues el individuo debe andar cerca. Forman un círculo dándose la espalda los unos a los otros y empiezan a caminar cada uno en una dirección…

De repente uno de los guardias ve una sombra correr entre unos arbustos, cuando se da la vuelta para avisar a sus compañeros del peligro se da cuenta de que 4 de ellos ya han caído ensartados en puñales, cada uno de ellos yace en el suelo con una rosa en su pecho. Aturdido, corre en dirección opuesta buscando a más compañeros, uno más colgado de un árbol, a otro se le separa la cabeza del cuerpo mientras le mira… El miedo se apodera de él, otro mas clavado en una estaca... Sigue corriendo, pero esta vez no busca a sus compañeros, busca salvar la vida de una muerte segura. A su paso mas cadáveres, lo cual le hace correr con mas rapidez. Algo vuela a sus espaldas, el objeto le alcanza y le produce una herida superficial en su oreja izquierda… el objeto cae delante de sus narices. ¿Una rosa? ¿Me ha herido una espina del tallo de una rosa roja? Dandose la vuelta lentamente, advierte presencia a sus espaldas, se trata de un tipo alto y atlético, forrado de vestimenta negra, al que solo se le ven los ojos, claros y agresivos… El pobre mosquetero desenvaina y la espada le rasga un pañuelo negro que le cubre la cara, se aprecia una horrible cicatriz mal curada.

De un solo giro, el atacante le desarma con las manos desnudas, le agarra del cuello… parece su fin. Está enfurecido, le ha levantado con una sola mano adherida a su garganta y ciego de ira, aprieta… Pero recapacita y le suelta…¡Vete de aquí, largo, fuera de mi vista!.

El soldado no vacila, recoge su caballo y corre todo lo que puede, no vaya a ser que cambie de idea, seguidamente coge rumbo a Paris, su rey debe ser informado…

jueves, 9 de noviembre de 2006

LA LEYENDA DE SCARFACE ROSE (PARTE I)

Era una noche lúgubre, con una luna llena que enriquecía un paraje tétrico para la vista de cualquier ser humano. Entre tanta oscuridad se podían adivinar unos ojos color azul cielo, de mirada reptil, que parecían amenazar a todo aquel que se acercara a ellos…

Así empieza una historia que situamos casi a final del siglo XVIII, en alguna localidad francesa con todo el escándalo que allí sucede. Un hombre de ojos claros, mirada desafiante y vestimenta oscura, cabalga a lomos de un corcel negro hacia ningún lugar concreto a media noche. De él solo sabremos que no recuerda absolutamente nada, que se encuentra en un mundo que no es el suyo y que generalmente se tapa la cara para que no se le vea una tremenda cicatriz que marcó su antes bello rostro. Una tremenda amnesia borró todo recuerdo de su cerebro, no sabe ni su edad, ni de donde viene, ni tan siquiera como se llama…

Desde que despertó solo sabe hacer un par de cosas, matar a todo bicho viviente que se interponga en su camino e intentar saber su procedencia y vida antes del accidente. Se cree que mata por placer y en la comarca ya han dejado un cartel de “se busca” autodenominándolo “SCARFACE ROSE”, pues además de la cara cortada, a sus victimas les regala una rosa roja segundos antes de desvanecerse sin vida.

La verdad es que le tienen bien estudiado, pero se equivocan en una cosa, este individuo no mata por placer sino que lo hace por venganza pues todo aquel que se muestra ante sus ojos puede ser el que le hirió de muerte dejándole con unas secuelas tanto físicas como psicológicas.

Cuando despertó de su tremendo letargo, casi sin aliento en medio de un bosque, no recordaba absolutamente nada pero sus instintos de supervivencia no le habían abandonado y su deseo de vivir tampoco, una dulce mujer le había traído medicinas y vendajes, le acercaba agua de un río cercano y le daba de comer a diario, aunque en verdad, él no sabe cuanto tiempo estuvo en esa situación.

Una mañana, todavía indefenso, vio que un individuo alto y fornido agarraba a esa mujer de buen corazón y se marchaba con ella pese a la oposición que ejercía para no abandonarle. Desde el suelo nuestro protagonista intentó defenderla, pero fue en vano, recibió una buena paliza y una frase: “eres ridículo”. Una frase gesticulada con unos ojos penetrantes y reconocidos, justo después cayó desplomado. Cuando recupero el conocimiento, su vaga consciencia le hizo atar cabos, pensó que esa mujer le devolvió la vida por algo, que esos ojos que pronunciaban la frase no le sonaban por casualidad y que si quería saber algo de su pasado debía dar con aquellas dos personas…
(CONTINUARÁ)