Las pistas le llevaron a aquel castillo, escondido entre arbustos vio a multitud de arqueros con sus ballestas preparadas, y gente con trabucos por si fallaban...
Todo el mundo estaba pendiente de la orden de uno de los tres vigías que hacían guardia en las almenas, al más mínimo movimiento, fuego a discreción.
Scarface bajo del caballo debidamente escondido tras la maleza, y de debajo de su montura sacó un manto negro. Cuidadosamente desplegó aquel trozo de tela dejando a la vista un arsenal de puñales.
Al girar la vista un guardia vio movimiento entre los arbustos y se dispuso a dar la orden de disparo, por desgracia, cuando alcanzo a abrir su boca, su garganta estaba atravesada por uno de aquellos puñales.
De una de sus piernas desenfundó una pequeña ballesta, y de la otra un cinturón de flechas diminutas con puntas de veneno y se dispuso a disparar. Más de 30 personas cayeron muertas, sin saber ni tan siquiera que alguien había disparado y menos de donde. Los individuos yacían en el suelo aleatoriamente, pero curiosamente ese desorden, estaba planeado para abrir un pequeño franco a la derecha por el cual poder después entrar. La guardia estaba asustada, quedaban menos de 20 hombres vivos defendiendo las almenas y cuanto mas pasaran los segundos más posibilidades tenían que se aumentara ese número. Scarface soltó a su caballo y le dio orden de galopar, ante tanto ruido de relinchos y troteo, empezó el fuego sin saber exactamente a que disparaban. En ese momento de despiste aprovecho para escalar por una de las almenas y deshacerse del vigía que apenas puso resistencia… el resto ya es historia… nunca tantos hombres pidieron piedad a uno solo por no morir, pero aquel individuo no tenia piedad con nadie que defendiera al rey.
Se fue introduciendo dentro de palacio, no sin llevarse a unos cuantos por delante, hasta que llego a los aposentos del rey, e ahí donde le esperaba aquel hombre de mirada amenazante que tantas veces había recordado, poseía una espada larga y afilada que le apuntaba al cuello. Mientras el se defendía con dos puñales. Tras una encarnizada lucha en un pequeño descuido Scarface bajo la guardia y enseño a la punta de la espada su corazón, el cual fue atravesado. Justo en ese momento uno de sus puñales, como por instinto, desfiguró la cara de su oponente creándole una cicatriz idéntica a la suya. Se desvaneció y murió con esa espada clavada en su corazón, no sin antes mirar a los ojos a su oponente, el cual al mirarle comprendió que defendía una causa injustificada.
Él, solo él, se enfrentó a toda la tropa que quedaba sufriendo múltiples heridas y medio desmayado consiguió capturar a sus majestades dejándoles a merced del pueblo.
Se acerco al cuerpo de su oponente y pronuncio un perdóname…, al que siguió un desmayo, su mujer le recogió y se lo llevo lejos de allí, pues mucha gente relacionada con el rey exigía venganza.
Al cabo de unos días despertó en un bosque cerca de Burdeos, no recordaba nada, una mujer a la que solo recordaba físicamente le estaba cuidando dándole de comer y adornándolo con rosas rojas, miles de heridas acusaban su cuerpo pero una, la de su rostro, era la que más le dolía. ¿Quién era él? ¿qué hacía allí?...
Nota del autor: Esta historia surgió hace siete años en la universidad, es una pequeña apología a la reencarnación y como lograrla a traves de la lucha de unos ideales. He cambiado algunos hechos y la he extendido con el fin de darle más cuerpo. Su final como ven es abierto, bien puede llevarte al principio, bien puede ser la continuación de una saga...
Todo el mundo estaba pendiente de la orden de uno de los tres vigías que hacían guardia en las almenas, al más mínimo movimiento, fuego a discreción.
Scarface bajo del caballo debidamente escondido tras la maleza, y de debajo de su montura sacó un manto negro. Cuidadosamente desplegó aquel trozo de tela dejando a la vista un arsenal de puñales.
Al girar la vista un guardia vio movimiento entre los arbustos y se dispuso a dar la orden de disparo, por desgracia, cuando alcanzo a abrir su boca, su garganta estaba atravesada por uno de aquellos puñales.
De una de sus piernas desenfundó una pequeña ballesta, y de la otra un cinturón de flechas diminutas con puntas de veneno y se dispuso a disparar. Más de 30 personas cayeron muertas, sin saber ni tan siquiera que alguien había disparado y menos de donde. Los individuos yacían en el suelo aleatoriamente, pero curiosamente ese desorden, estaba planeado para abrir un pequeño franco a la derecha por el cual poder después entrar. La guardia estaba asustada, quedaban menos de 20 hombres vivos defendiendo las almenas y cuanto mas pasaran los segundos más posibilidades tenían que se aumentara ese número. Scarface soltó a su caballo y le dio orden de galopar, ante tanto ruido de relinchos y troteo, empezó el fuego sin saber exactamente a que disparaban. En ese momento de despiste aprovecho para escalar por una de las almenas y deshacerse del vigía que apenas puso resistencia… el resto ya es historia… nunca tantos hombres pidieron piedad a uno solo por no morir, pero aquel individuo no tenia piedad con nadie que defendiera al rey.
Se fue introduciendo dentro de palacio, no sin llevarse a unos cuantos por delante, hasta que llego a los aposentos del rey, e ahí donde le esperaba aquel hombre de mirada amenazante que tantas veces había recordado, poseía una espada larga y afilada que le apuntaba al cuello. Mientras el se defendía con dos puñales. Tras una encarnizada lucha en un pequeño descuido Scarface bajo la guardia y enseño a la punta de la espada su corazón, el cual fue atravesado. Justo en ese momento uno de sus puñales, como por instinto, desfiguró la cara de su oponente creándole una cicatriz idéntica a la suya. Se desvaneció y murió con esa espada clavada en su corazón, no sin antes mirar a los ojos a su oponente, el cual al mirarle comprendió que defendía una causa injustificada.
Él, solo él, se enfrentó a toda la tropa que quedaba sufriendo múltiples heridas y medio desmayado consiguió capturar a sus majestades dejándoles a merced del pueblo.
Se acerco al cuerpo de su oponente y pronuncio un perdóname…, al que siguió un desmayo, su mujer le recogió y se lo llevo lejos de allí, pues mucha gente relacionada con el rey exigía venganza.
Al cabo de unos días despertó en un bosque cerca de Burdeos, no recordaba nada, una mujer a la que solo recordaba físicamente le estaba cuidando dándole de comer y adornándolo con rosas rojas, miles de heridas acusaban su cuerpo pero una, la de su rostro, era la que más le dolía. ¿Quién era él? ¿qué hacía allí?...
Nota del autor: Esta historia surgió hace siete años en la universidad, es una pequeña apología a la reencarnación y como lograrla a traves de la lucha de unos ideales. He cambiado algunos hechos y la he extendido con el fin de darle más cuerpo. Su final como ven es abierto, bien puede llevarte al principio, bien puede ser la continuación de una saga...