Y llego el tan deseado 14 de Julio de 1789, él no sabía todavía que hacia allí, pero su pasado y futuro parecían relacionados con esa Bastilla.
La Bastilla era una fortaleza estatal muy querida por el rey que antiguamente había sido usada como prisión. El alzarse con el control de dicho edificio establecía un punto de inflexión en el poder. Si se apoderaban de ella, el rey se sentiría inferior ante el pueblo y tomaría conciencia de la situación económica que había provocado, con ella caería el poder tiránico de la monarquía.
Obviamente la dificultad era de grado mayor, sin embargo el pueblo guardaba un as en la manga, muchas tropas reales estaban a favor del pueblo y se aliaron en dicha toma.
A Scarface no le hacia mucha gracia luchar en el mismo bando que la gente con petos de cruces, pero debería seguir el juego si realmente quería saber cosas de su vida…
A primeras horas de la mañana la batalla comenzó, cruel y sangrienta, nadie dijo que iba a ser fácil, tras unas cuantas pérdidas humanas consiguieron derruir una de las puertas, y con ello entrar en la fortaleza. Mientras una fila de soldados cargaba sus mosquetones, un hombre vestido de negro, montado en un caballo del mismo color, galopaba desenvainando dos espadas de tamaño colosal. Al cabo de unos segundos no se oyeron disparos, pero si caer mas de 15 cabezas casi al unísono.
De repente, una flecha salida de la nada, atravesó el hombro de nuestro protagonista, su mirada siguió la dirección de donde había venido, al llegar al final del trayecto vio a un hombre con una ballesta y unos ojos claros… Esos ojos que le miraban…, ese individuo…”eres ridículo”, si era él... Bajo del caballo y se fue haciendo paso a base de sumar cadáveres en el camino. Todos mosqueteros, aunque en realidad él no sabia ni quería distinguir cuales eran de su bando y cuales no, le parecían todos iguales...
El individuo llevaba el mismo peto que distinguía a las tropas del rey, pero en otro color, él no era un esquirol como la gente que estaba atacando la fortaleza, se mantenía fiel a su majestad y por él dejaría la vida.
- Tú, eres tu…. ¿ dónde esta la mujer?
- Veo que estas en forma, ser patético. El donde este ella no es de tu incumbencia, y si lo fuera da igual, no veras el amanecer de mañana…
Las espadas empezaron a cruzarse y parecía que la sangrienta batalla de su alrededor no iba con ellos, tenían cuentas pendientes. El mosquetero subió a uno de los torreones y un Scarface sediento de sangre le siguió. Llevaban horas demostrando sus artes de guerra y ninguno de los dos había conseguido hacer un arañazo al contrario. Se conocían todos los golpes y triquiñuelas del otro, eran como dos gotas de sangre entrelazadas luchando por llegar al corazón.
Tan cansados estaban que se tomaron un respiro antes de finalizar… Medio tambaleándose de agotamiento el mosquetero alcanzo a decir : “ a veces para ganar la guerra se debe perder alguna batalla, hoy has vencido..” . Acto seguido se tiró a un río que bordeaba la fortaleza, con una espectacular caída de bastantes metros.
- No, hoy acabaremos con esto, hoy sabré quien soy y dónde está esa mujer.
Sin pensarlo se lanzó en picado como vió hacerlo a su adversario momentos antes…
La batalla acabó dos días después con el derrumbe de la fortaleza, y como pronosticaron, el día fue recordado para siempre en la historia francesa…
continuara...
La Bastilla era una fortaleza estatal muy querida por el rey que antiguamente había sido usada como prisión. El alzarse con el control de dicho edificio establecía un punto de inflexión en el poder. Si se apoderaban de ella, el rey se sentiría inferior ante el pueblo y tomaría conciencia de la situación económica que había provocado, con ella caería el poder tiránico de la monarquía.
Obviamente la dificultad era de grado mayor, sin embargo el pueblo guardaba un as en la manga, muchas tropas reales estaban a favor del pueblo y se aliaron en dicha toma.
A Scarface no le hacia mucha gracia luchar en el mismo bando que la gente con petos de cruces, pero debería seguir el juego si realmente quería saber cosas de su vida…
A primeras horas de la mañana la batalla comenzó, cruel y sangrienta, nadie dijo que iba a ser fácil, tras unas cuantas pérdidas humanas consiguieron derruir una de las puertas, y con ello entrar en la fortaleza. Mientras una fila de soldados cargaba sus mosquetones, un hombre vestido de negro, montado en un caballo del mismo color, galopaba desenvainando dos espadas de tamaño colosal. Al cabo de unos segundos no se oyeron disparos, pero si caer mas de 15 cabezas casi al unísono.
De repente, una flecha salida de la nada, atravesó el hombro de nuestro protagonista, su mirada siguió la dirección de donde había venido, al llegar al final del trayecto vio a un hombre con una ballesta y unos ojos claros… Esos ojos que le miraban…, ese individuo…”eres ridículo”, si era él... Bajo del caballo y se fue haciendo paso a base de sumar cadáveres en el camino. Todos mosqueteros, aunque en realidad él no sabia ni quería distinguir cuales eran de su bando y cuales no, le parecían todos iguales...
El individuo llevaba el mismo peto que distinguía a las tropas del rey, pero en otro color, él no era un esquirol como la gente que estaba atacando la fortaleza, se mantenía fiel a su majestad y por él dejaría la vida.
- Tú, eres tu…. ¿ dónde esta la mujer?
- Veo que estas en forma, ser patético. El donde este ella no es de tu incumbencia, y si lo fuera da igual, no veras el amanecer de mañana…
Las espadas empezaron a cruzarse y parecía que la sangrienta batalla de su alrededor no iba con ellos, tenían cuentas pendientes. El mosquetero subió a uno de los torreones y un Scarface sediento de sangre le siguió. Llevaban horas demostrando sus artes de guerra y ninguno de los dos había conseguido hacer un arañazo al contrario. Se conocían todos los golpes y triquiñuelas del otro, eran como dos gotas de sangre entrelazadas luchando por llegar al corazón.
Tan cansados estaban que se tomaron un respiro antes de finalizar… Medio tambaleándose de agotamiento el mosquetero alcanzo a decir : “ a veces para ganar la guerra se debe perder alguna batalla, hoy has vencido..” . Acto seguido se tiró a un río que bordeaba la fortaleza, con una espectacular caída de bastantes metros.
- No, hoy acabaremos con esto, hoy sabré quien soy y dónde está esa mujer.
Sin pensarlo se lanzó en picado como vió hacerlo a su adversario momentos antes…
La batalla acabó dos días después con el derrumbe de la fortaleza, y como pronosticaron, el día fue recordado para siempre en la historia francesa…
continuara...
1 comentario:
Vaaa, cuelga la siguiente!!!
Besets, ^^.
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