Puede ser sobrio como un bodegón,
Refrescante como un paisaje,
Íntimo como un retrato, o surrealista,
A libre interpretación de cada uno.
Comienza a crearse a través de colores vivos,
Pero se consolida con los claroscuros,
Y termina siendo una obra llena
De pequeños matices añadidos.
Los espectadores suelen verlo en su esplendor,
Desde una distancia prudencial,
Encontrando las imperfecciones sólo
Si se acercan más de la cuenta.
Los autores tienen su propia valoración,
Aunque sea el público el que saque las conclusiones,
A algunos les provocará alegría, a otros tristeza,
Habrá quien crea que le faltan detalles
Y otra parte lo verá sobrecargado.
Luego están los que no comprenderán la obra,
Simplemente porque no forman parte de ella.
Los creadores la entienden,
Está repleta de sus sentimientos,
Aunque sólo el tiempo dirá si es buena,
O por el contrario...
Quedará en un trastero lleno de recuerdos.