Dicen que en esta vida conocerás a mucha gente, todos ellos te enseñaran a su forma los valores que conforman esta sociedad. Algunos buenos y otros quizás menos buenos, pero de todo se aprende…
Ayer perdí a una de las mejores personas que he conocido, de esas que pase lo que pase siempre te pondrán buena cara e intentaran que seas feliz. De esa gente que la vida le ha dado miles de palos, esencialmente con respecto a la salud, pero que nunca han llevado a malos modos ese cruel trato.
Por desgracia vivíamos a ciento veinte kilómetros y la distancia fue un handicap para no vernos tantas veces como ambos desearíamos, ni tan siquiera el destino le dejó ir a mi bautizo, del cual era padrino, puesto que la salud le encerraba en su pueblo como cárcel eterna. Su vida tan sencilla, como preocuparse cada jornada de dar una vuelta, estar con sus amigos o abrir la ventana de su hogar y poner pan todos los días para que sus amados pájaros pudieran comer.
Los recuerdos gracias a dios nos transportan en vida a la gente que ya no tenemos, mis visitas, porque así se decidió se dedicaban solamente a una o dos veces al año, con lo cual vivió en mi una madurez progresiva, aunque de todas formas y sin entenderlo, de todos los sobrinos que tenía, yo siempre a boca de todos fui su preferido. Nunca entenderé lo que vio en mi, su sobrina era mi madre, yo por edad, sería más su nieto, pero cada vez que me veía por muy delicado que estuviese tenía la mejor sonrisa del mundo, estaba allí su ahijado. Siempre que iba se portaba generosamente con un regalo o con dinero, que yo cariñosamente rechazaba y según me comentan desde pequeño le respondía la misma frase, el mejor regalo es verte a ti. Se las apañaba para que ese regalo llegase a mis manos pues sabe que yo no aceptaría recogerlo con buena cara, mas bien con la típica de ¿por qué haces esto?. Era al único que por navidad o en cumpleaños se dedicaba a escribir una postal la cual planeaba minuciosamente cada palabra, cada detalle y finalizaba con una cuarteta que rimaba a modo de piropo y a su vez destilando un te quiero, quizás siempre fue ese su mejor regalo, saber que me quería con locura.
En las vueltas que da esta vida, sus achaques me privaron de verle estos tres últimos años, solo hablaba por teléfono con él, pero si con mis padres dedicaba cinco minutos, a mi me dedicaba media hora, si con mis padres hablaba de sus problemas, a mi me dejaba que hablase de lo que quisiera porque sabía que conseguiría esbozarle esa sonrisa que esta vida jamás le privó.
Me emociona ir a un funeral y estar todo el pueblo unido llorando la perdida de una persona como él, mi madre como una mas te ha demostrado tu adiós con lágrimas, mi padre con tristeza, a mi ya me conoces, no lloro, pero he cogido a mi familia les he llevado con mi coche hasta allí, he abrazado y consolado a tu hija lo mejor que he podido, y en cuanto he visto tu ataúd, he cogido una esquina, aun sabiendo que cientos de personas querían transportar tu cuerpo, pero no puedo permitir que uno de tus muchos familiares te lleven y yo quedarme de brazos cruzados, eres especial, y como tal mi hombro se convierte en el más fuerte, y mi cerebro en un millón de imágenes tuyas en las que jamás podré decir que no te quise con locura.
DESCANSA PADRINO, TE LO MERECES, SABES QUE TE QUIERO Y SABES QUE TE VOY A ECHAR MUCHÍSIMO DE MENOS…
Ayer perdí a una de las mejores personas que he conocido, de esas que pase lo que pase siempre te pondrán buena cara e intentaran que seas feliz. De esa gente que la vida le ha dado miles de palos, esencialmente con respecto a la salud, pero que nunca han llevado a malos modos ese cruel trato.
Por desgracia vivíamos a ciento veinte kilómetros y la distancia fue un handicap para no vernos tantas veces como ambos desearíamos, ni tan siquiera el destino le dejó ir a mi bautizo, del cual era padrino, puesto que la salud le encerraba en su pueblo como cárcel eterna. Su vida tan sencilla, como preocuparse cada jornada de dar una vuelta, estar con sus amigos o abrir la ventana de su hogar y poner pan todos los días para que sus amados pájaros pudieran comer.
Los recuerdos gracias a dios nos transportan en vida a la gente que ya no tenemos, mis visitas, porque así se decidió se dedicaban solamente a una o dos veces al año, con lo cual vivió en mi una madurez progresiva, aunque de todas formas y sin entenderlo, de todos los sobrinos que tenía, yo siempre a boca de todos fui su preferido. Nunca entenderé lo que vio en mi, su sobrina era mi madre, yo por edad, sería más su nieto, pero cada vez que me veía por muy delicado que estuviese tenía la mejor sonrisa del mundo, estaba allí su ahijado. Siempre que iba se portaba generosamente con un regalo o con dinero, que yo cariñosamente rechazaba y según me comentan desde pequeño le respondía la misma frase, el mejor regalo es verte a ti. Se las apañaba para que ese regalo llegase a mis manos pues sabe que yo no aceptaría recogerlo con buena cara, mas bien con la típica de ¿por qué haces esto?. Era al único que por navidad o en cumpleaños se dedicaba a escribir una postal la cual planeaba minuciosamente cada palabra, cada detalle y finalizaba con una cuarteta que rimaba a modo de piropo y a su vez destilando un te quiero, quizás siempre fue ese su mejor regalo, saber que me quería con locura.
En las vueltas que da esta vida, sus achaques me privaron de verle estos tres últimos años, solo hablaba por teléfono con él, pero si con mis padres dedicaba cinco minutos, a mi me dedicaba media hora, si con mis padres hablaba de sus problemas, a mi me dejaba que hablase de lo que quisiera porque sabía que conseguiría esbozarle esa sonrisa que esta vida jamás le privó.
Me emociona ir a un funeral y estar todo el pueblo unido llorando la perdida de una persona como él, mi madre como una mas te ha demostrado tu adiós con lágrimas, mi padre con tristeza, a mi ya me conoces, no lloro, pero he cogido a mi familia les he llevado con mi coche hasta allí, he abrazado y consolado a tu hija lo mejor que he podido, y en cuanto he visto tu ataúd, he cogido una esquina, aun sabiendo que cientos de personas querían transportar tu cuerpo, pero no puedo permitir que uno de tus muchos familiares te lleven y yo quedarme de brazos cruzados, eres especial, y como tal mi hombro se convierte en el más fuerte, y mi cerebro en un millón de imágenes tuyas en las que jamás podré decir que no te quise con locura.
DESCANSA PADRINO, TE LO MERECES, SABES QUE TE QUIERO Y SABES QUE TE VOY A ECHAR MUCHÍSIMO DE MENOS…
3 comentarios:
Lo siento por ti, Edu... Se nota mucho que le apreciabas y querías..., :).Besets, ^^.
Lo primero ,es un texto precioso como casi todos (por no decir todos) los que escribes.Lo siento Edu y como ya me dijiste tú en una ocasión como esta lo mejor que puedes es recordar a tus seres queridos que ya no están aquí pero que en tú inteerior aún viven.Cuidate Edu ^^Un abrazo:Olga
Lo siento Edu... solo decirte... que si, es ley de vida, y que siempre que quieras verle, busca en tu interior... un besoSas
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